Cultura Carioca

Vida al aire libre

Send to a friend

Happy hour en Largo dos Teles

El happy hour en los alrededores del Largo dos Teles —en cualquier momento de la semana— es una tradición del centro de la ciudad. Sea lunes o viernes, no importa, siempre encontrarás mesitas por calles como Rua do Ouvidor, Rua do Mercado e, incluso, en el mismísimo Largo do Teles.

Es lo que hacen los cariocas para relajarse después de un día de trabajo: deleitarse con una cerveza bien fresca, acompañada de comidas típicamente cariocas para picar. Aquí podrás charlar y disfrutar de la compañía de tus amigos y del clima de la ciudad, —perfecto para actividades al aire libre— uno de los puntos más animados del Polo Histórico, Cultural y Gastronómico de la Praça Quinze.

Deportes al aire libre

Con vistas bellísimas, desde la zona norte hasta la zona sur, la ciudad de Río de Janeiro invita a los habitantes y turistas a la práctica de ejercicios al aire libre. El frescobol (semejante a la pala) deporte tradicional, creado en la playa de Copacabana en los años 50, se convirtió en otra de las actividades recreativas que practican los cariocas en días soleados de verano y de invierno.

Las calles de Copacabana son excelentes para paseos nocturnos en bicicleta y, a fin de tarde, la orilla del mar es perfecta para partidos de voleibol de playa o de futvóley que tiene características del fútbol —el jugador puede tocar la pelota con cualquier parte del cuerpo, antebrazos y manos— y del voleibol —el partido se divide en sets y cada equipo puede tocar la pelota hasta tres veces—.

Hay actividades aún más inusitadas, como la práctica del slackline, en la que los practicantes se equilibran sobre una cinta que se engancha entre dos puntos fijos, y se tensa. En las playas de Río, es habitual ver practicantes equilibrándose entre cocoteros, frente al mar.

Otro ejemplo es la práctica de kitesurf en la Laguna Rodrigo de Freitas, con vista privilegiada del Cristo Redentor, de las montañas de la Floresta da Tijuca y de la Pedra da Gávea. 

Atardecer en la playa de Arpoador

Conocida por la piedra de mismo nombre que invade el mar, la pequeña playa de Arpoador tiene cerca de 500 metros y está ubicada entre el fuerte de Copacabana y la playa de Ipanema. Esta playa ofrece una de las vistas más deslumbrantes de Río: la puesta de sol detrás del monte Dois Irmãos, con las playas de Ipanema y Leblon como escenario.

Tal momento inolvidable forma parte del cotidiano de todos los que frecuentan la zona sur. De octubre a febrero, cuando se emplea el horario de verano en la ciudad, es habitual ver a cariocas salir del trabajo e ir directamente a la playa, simplemente para aplaudir este espectáculo de la naturaleza.

Edificios históricos, iglesias y espacios culturales

Gran parte de la historia de Brasil permanece viva en Río de Janeiro. Bellos edificios de los siglos XIX y XX abrigan museos, iglesias y centros culturales que recomponen la historia de la ciudad y la cultura del país. Hay gran variedad de espacios que ofrecen exposiciones temporales, muestras de cine, presentaciones de música, teatro y danza.

El Museo de Arte Moderno representa un hito en la arquitectura brasileña. Los trazos del arquitecto Affonso Eduardo Reidy y el proyecto paisajístico de Roberto Burle Marx resultaron en uno de los espacios culturales más famosos de Río de Janeiro. Grandes exposiciones nacionales e internacionales tienen lugar en el museo, inaugurado en 1958 y reactivado en 1990.

Entre las iglesias y espacios para práctica religiosa, la Catedral Metropolitana, inaugurada en 1979, se destaca por la grandiosidad y modernidad del proyecto arquitectónico en forma de cono. La catedral tiene 75 metros de altura, 106 metros de diámetro externo y capacidad para 20 mil personas de pie. En su interior, las vidrieras de colores deslumbran a todos los visitantes.

La Isla Fiscal es otro escenario antológico de Río de Janeiro. El local fue un puesto aduanero hasta 1913 y se hizo famoso por haber albergado el último baile del Imperio, en noviembre de 1889, en el palacete de la isla. La construcción, que remite a un castillo neogótico, está abierta a visitas. Se accede en barco, que se puede tomar en el Espacio Cultural de la Marina, en el centro de Río.

Imperdible para los amantes del arte contemporáneo, el edificio que sirvió de sede y agencia del Banco do Brasil hasta 1989, hoy se encuentra renovado y alberga uno de los espacios artísticos y culturales más en boga de la ciudad. Ubicado en la avenida Presidente Vargas, cerca de la famosa Iglesia de la Candelaria, el centro cultural cuenta con biblioteca, cine, teatro, librería, tienda, salón de té y restaurante, además de los espacios dedicados a las exposiciones temporales.