Tiro

Deporte presente en los Juegos Olímpicos desde su primera edición, en 1896, en Atenas, el Tiro tardó más tiempo para entrar a formar parte del programa paralímpico: su ingreso solo se dio en 1976, cuando se disputó el evento en Toronto, Canadá. La disciplina empezó a desarrollarse seis años antes, en Escocia.

Solo hombres compitieron en la ciudad canadiense, pero en 1980, cuando se celebraron los Juegos Paralímpicos en Arnhem, en Holanda, las mujeres participaron en algunas categorías mixtas. En 1992, fueron excluidas del programa en Barcelona y regresaron definitivamente en la edición de Atlanta, en 1996, donde hubo eventos masculinos, femeninos y mixtos.

A lo largo de los años también evolucionó el sistema de clasificación. Al principio se dividían los eventos según el tipo de discapacidad de los atletas, mientras que hoy atletas con distintos tipos de discapacidad pueden competir en una misma clase. Hay tres categorías principales: SH1 (tiradores de pistola y carabina que no requieren soporte para el arma), SH2 (tiradores de carabina que necesitan apoyo para el arma por no conseguir sujetarla con sus brazos) y SH3 (tiradores de carabina con discapacidad visual).

En los Juegos Paralímpicos, apenas las clases SH1 y SH2 están representadas. Las competiciones siguen las reglas de la Federación Internacional de Tiro (ISSF en inglés), pero con adaptaciones del Comité Paralímpico Internacional (IPC en inglés), responsable por el deporte. Hay equipos de apoyo, como mesas y sillas de tiro, aparte de soportes para las armas.

Así como sucede en la disputa de tiro convencional, las reglas varían según la prueba, distancia, tipo de blanco, posición de tiro, número de disparos, y el tiempo disponible para que dispare el participante. El blanco se divide en diez circunferencias, con distintas puntuaciones —el círculo del medio, el más pequeño de todos, vale diez puntos—. Quien tenga el mejor desempeño en el conteo de la fase de clasificación y en la final, es el vencedor.