Salto Ecuestre

El evento más antiguo de el Ecuestre, la disputa de Saltos fue creada por los ingleses durante el siglo XVIII, cuando una decisión del Parlamento Británico obligó a delimitar ciertas áreas abiertas en el campo. Así, algunos cazadores de zorros, que cabalgaba a gran velocidad, comenzaron a saltar sobre las vallas de algunas propiedades.

A mediados del siglo XIX, se creó una prueba que recordaba las cacerías, pero en un circuito más pequeño con obstáculos como troncos, pequeños barrancos y riachuelos. La primera competición oficial se celebró en Irlanda, en 1900, en el mismo año en que la Equitación estrenó en los Juegos Olímpicos, en París, con tres pruebas: salto de altura, salto de longitud y recorrido de velocidad.

La disciplina permaneció fuera del programa de los Juegos de San Luis, en Estados Unidos, en 1904, y de los de Londres, en 1908, regresando en la edición de Estocolmo, en 1912. La capital sueca vio la introducción de los obstáculos en secuencia, una invención del capitán italiano Federico Caprilli —considerado el padre de la Equitación Moderna—.

Caprilli introdujo otro cambio importante: la postura para el salto utilizada hasta la actualidad, con el asiento ligeramente hacia afuera de la montura y el cuerpo inclinado hacia adelante mientras el caballo está en el aire.

En el Salto Ecuestre, el objetivo es completar un recorrido con 8 a 12 obstáculos, que incluye barras paralelas, fosos y pequeños muros, en el tiempo más corto posible. Se penalizan los jinetes por el derribo de un obstáculo de la pista, desvíos en el recorrido o exceder del tiempo límite para la presentación, con deducciones en la suma final de puntos.

Hay cinco fases en la disputa individual, todas eliminatorias, y los 20 mejores disputan las medallas en dos mangas, también llamadas Finales A y B. El que tenga el mejor desempeño en estas rondas es el vencedor —caso dos o más participantes no cometan ninguna falta, vuelven a la pista para el desempate. El reglamento permite solo tres conjuntos por país en la final individual.

La competición en equipos cuenta con dos etapas, y solo los ocho mejores siguen hasta la decisión final. El equipo con mejor desempeño en ambas rondas vence. Solamente cuatro participantes pueden saltar en la disputa, siendo descartando uno de los resultados —en general, el peor de ellos. Cada representación cuenta con cuatro jinetes y uno de reserva.