Polo acuático

Primer deporte colectivo a formar parte del programa olímpico, las disputas de Polo Acuático empezaron en los Juegos de París, en 1900, como exhibición. Sin embargo, los primeros registros del deporte son del siglo XIX, en Inglaterra, Escocia y Estados Unidos.

Al principio, el deporte se parecía al Polo, solo que se usaban canoas en lugar de caballos. El deporte evolucionó hacia el concepto de jugar al “rugby en piscina”, según los británicos. En 1880, una serie de nuevas reglas cambió el antiguo formato de la disciplina —en que los competidores podían hundir la pelota de caucho y cruzar la piscina con ella hasta llegar al área del rival— llegando al concepto actual, en que el objetivo es introducir la pelota en la portería del adversario.

Al mismo tiempo, se popularizó el antiguo modelo del Polo Acuático en Estados Unidos, con partidos muy violentos y semejantes al Rugby. La resistencia al formato utilizado en Europa era tan grande que en los Juegos de San Luis, en Estados Unidos, en 1904, solo participaron equipos norteamericanos —Alemania pensó en participar pero renunció al saber que las reglas serían las del país anfitrión—.

Este problema terminaría solo en 1911, cuando la Federación Internacional de Natación (FINA en francés), responsable por el Polo Acuático, oficializó las reglas británicas en todo el mundo. Años más tarde, en 1920, la popularidad del deporte era evidente en los Juegos Olímpicos de Amberes, en Bélgica, que contaron con la participación de 12 equipos. Las mujeres empezaron a competir apenas en los Juegos de Sídney, en 2000.

Un ejemplo de la constante evolución de la disciplina es la pelota utilizada: al principio, hecha de caucho vulcanizado importado de India; pasando por una de cuero, que acumulaba agua y ganaba peso a lo largo de los partidos; llegando a la de caucho en su composición actual, que fue adoptada oficialmente en competiciones olímpicas tan solo en los Juegos de Melbourne, en 1956.

Los equipos cuentan con 13 jugadores, pero solo siete pueden permanecer al mismo tiempo en la piscina. La forma de la piscina también es distinta —30 x 20 m para los hombres, y 25 x 17 m para las mujeres—. La profundidad es de 2 m. Se colocan las porterías en cada extremidad, con 3 m de ancho y 90 cm de altura, a partir de la superficie del agua.