Los Juegos Olímpicos

La Esgrima es uno de los cuatro deportes presentes en los Juegos Olímpicos desde 1896, cuando se realizó la primera edición de la Era Moderna, en Atenas. Aunque exista hace muchos siglos —hay documentos que se refieren a la esgrima desde 1190 a.C.— el combate con espadas solo se convirtió en práctica deportiva en torno al siglo XV, con duelos sangrientos, y a veces fatales.

Inicialmente fue concebido como un entrenamiento militar, pero gracias a tres innovaciones que surgieron entre los siglos XVII y XVIII se dio la transformación de la esgrima en deporte: la llegada del florete, que era una espada con una pelota en la punta, la máscara de protección para el rostro y las reglas, que delimitaban el área de puntuación en el cuerpo del adversario. Italia y Alemania se consideran los “padres” de la Esgrima moderna pero no se sabe al cierto donde surgió.

Las primeras pruebas en el programa olímpico fueron con el florete y el sable, en 1896, y la espada estrenó cuatro años después, en París. Las competiciones por equipo empezaron en 1908, en Londres —todo esto apenas para hombres.

Las mujeres empezaron a disputar medallas con el florete en 1924, cuando la competición regresó a la capital francesa. Las competiciones con la espada empezaron en 1996, en Atlanta, y la primera edición del sable femenino se realizó en 2004, en Atenas.

Cada una de las armas da nombre a una modalidad, y cada una de ellas tiene sus propias reglas. Las tres disciplinas se distinguen por la manera de dar los tocados y por la superficie del cuerpo válida. En el florete, se marca un punto cuando se toca el tronco del adversario con la punta del arma. En la espada, es posible tocar con la punta cualquier parte del cuerpo del adversario, mientras que en la disputa con el sable, se permite tocar con cualquier parte de la hoja y la superficie válida es de la cintura para arriba del adversario.

Los combates se realizan sobre una pista metálica de 14 metros de longitud y de 1,5 a 2 metros de ancho. Por medio de sensores especiales, se conectan los esgrimistas a un sistema electrónico de puntuación que indica si el tocado es válido o no.

Las disputas individuales se dividen en tres asaltos de tres minutos, o hasta que un esgrimista consiga tocar 15 veces al adversario. En los eventos de equipo, tres competidores por equipo se enfrentan a los integrantes de la formación rival en nueve relevos de tres minutos y vence el que acumule más puntos o golpee al adversario 45 veces —exactamente tres veces más que el individual—.